13 noviembre, 2007

El fallo

La cancha no estaba desierta.
La duela era ocupada.
No sabía que alguien lo observaba.
Pero se movía con gracia y agilidad.

Golpe, golpe, golpe, dribleo, vuelta, salto, canasta.

Las gotas de sudor bajaban con velocidad.
El viento golpeaba su rostro.
La brisa marina pegaban su camiseta.
Y él aún no notaba su presencia.

Golpe, golpe, golpe, dribleo, vuelta, salto, canasta.

Murió el movimiendo y rodó hacia sus pies.
Levantó la vista y alfin pudo verlo.
Sus ojos sesgados no mostraban sentimientos.
Pero como siempre, él lo ignoró.

Golpe, golpe, golpe, dribleo, vuelta, salto...

Falló

No hay comentarios: